ESTA MAESTRA SE ARMA DE CORAJE PARA ACLARAR QUE NO PERMITE EL BULLYING.

En este vídeo verás como el bullying no es cuestión solo de chicos, los maestros de la actualidad también lo viven,
y requieren armarse de coraje para hacer lo que esta maestra hizo, este conflicto que llega a alcanzar cuotas de maltrato emocional real, de alta intensidad, puede hacer que la mirada preventiva ya no sea solo frente a estudiantes sino también hacia el cuerpo docente.

Algunos de las características generales que se conocen es que durante las clases se hace tremendamente difícil realizar algo riguroso, porque hay conflicto, tensión y descontrol, los estudiantes muchas veces nos quieren hacer un mínimo esfuerzo y ante la menor exigencia del profesor, manifiestan su desacuerdo, diversos comportamientos disruptivos que en ocasiones alumnos presentan durante las clases provocan violencia verbal, psicológica e incluso física, y ello es vivido frecuentemente con enorme disgusto y ansiedad por los profesores, quienes en casos extremos llegan a sufrir  y sentir la desfiguración de la identidad profesional.

La casi total ausencia de la autoridad docente ha traído como consecuencia, que bastantes alumnos durante las clases presenten conductas inadecuadas, como es el comer  o escuchar música, revisar su móvil, mostrando total desinterés hacia las explicaciones y figura de su profesor, cuando no, interrumpiendo las clases por su frecuente impuntualidad, llamando en voz alta a algún compañero, haciendo comentarios inoportunos a voz en grito, levantándose de su sito sin el permiso del profesor, enfrentándose con algún compañero verbal o físicamente, e incluso humillando descaradamente a su profesor. Estas situaciones, absolutamente habituales en muchas aulas durante las clases, provocan un importante descontento en el profesorado, que llega a sentir miedo o angustia previa a entrar en determinadas aulas.

Los docentes deben enfrentarse a diario, y aunque suele calificarse a esa conflictividad de moderada, también hay que decir de ella que es constante.  Las aulas, a menudo se convierten en verdaderos campos de batalla, por múltiples razones, y en esas condiciones desempeñar la tarea de profesor, exige disposiciones que podrían calificarse de “casi heróicas”.

El psiquiatra Carlos Castilla del Pino (2012), en una entrevista que dio para hablar sobre el caso, mencionó. No hay ahora mismo profesión que depare mayor fuerza, exigencia y coraje que la de profesor, en muchos casos ya no representan figuras de autoridad y es imposible mantener el orden en las aulas; ya no tienen miedo al llamado de atención, a la nota baja del examen o de disciplina y menos aún a la posibilidad de ser suspendidos, porque hasta los padres, en este caso, se ponen en contra del profesor.

En realidad, la escuela, ya no es exclusivamente un lugar para aprender, porque se ha convertido en una prolongación del hogar y de todos y cada uno de los lugares de ocio (bares, discotecas, el barrio, el campo de fútbol…); los alumnos no diferencian entre conductas dentro y fuera de la escuela.

A continuación te presentamos en cuatro reglones lo que un día le sucedió a una maestra quien ha tenido que manejar estos casos.

– Buenos días, puta…
(Ella no contesta, Trata de aparentar que no ha oído nada).
– Además de puta, sorda…
(Todos se ríen, todos menos uno. Probablemente, el único que entiende que ese no es un saludo adecuado para una profesora).


Los alumnos saludan a un profesor con un insulto, y no pasa nada. Los alumnos rompen la silla del profesor para que no pueda sentarse, y no pasa nada. Los alumnos llevan el teléfono móvil conectado para que suene en clase y no pasa nada, hay una actitud generalizada que permite que todas estas cosas y muchas más, ocurran sin que pase nada. Y por eso los maestros no solo desde la comprensión y el afecto sino desde conocer nuestros derechos y hacerlos valer debemos aprender a encarar la situación.


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