CASO INSÓLITO. UNA NIÑA QUE CRECIÓ CON LOS PERROS

Oxana Malaya es una niña de Ucrania,  sus padres que eran alcohólicos, la dejaron cuando tenía 3 años en la parte trasera de su casa, viviendo en la caseta del perro y terminaron desapareciendo, abandonándola allí.

La niña fue cuidada por los perros salvajes de la zona adoptando sus conductas y modales. Se comunicaba por medio de ladridos y gruñidos, dormía acurrucada como un perro, comía sobras y carne cruda y tenía muy agudizados los sentidos de la vista y el olfato.

Un vecino descubrió la situación de la niña después de 5 años y dio aviso a las autoridades. Cuando la encontraron, había pasado tantos años privada de estimulación intelectual y social que  le resultó muy difícil volver a adquirir habilidades sociales y emocionales humanas.

Se comportaba exactamente como un perro: jadeaba, olía la comida antes de comerla, andaba a cuatro extremidades, enseñaba los dientes al sentirse cercada, ladraba y gruñía. Bebía el agua directamente de las charcas con la lengua.

La llevaron a vivir en una clínica para discapacitados mentales. Aunque en la clínica la enseñaron a caminar verticalmente, a comer con las manos y a comunicarse como un humano, seguía mostrando su extraño comportamiento canino.
Los especialistas de la Clínica comenzaron a enseñarle su idioma y a comportarse como un ser humano. En una primera etapa, Oxana empezó a comprender el lenguaje pero sólo era capaz de responder con monosílabos o ladridos. Evitaba el contacto con otros niños y se sentía muy feliz de estar en contacto con perros.

Oxana pudo aprender a hablar otra vez porque ella ya tenía ciertas bases lingüisticas antes de que la abandonaran.

Los expertos coinciden en que a menos que un niño aprenda hablar antes de los cinco años, el cerebro pierde la capacidad de adquirir un lenguaje, una característica que define a los seres humanos.
Con el paso de los años, Oxana, que ya es una joven de 30 años, ha aprendido a hablar y a comportarse como una persona.

No obstante, aún conserva ciertos rasgos de conducta canina, profundamente arraigados como un perro y, cuando está sola le gusta corretear con los perros “a cuatro patas”.

Físicamente es una mujer sana, algo bajita, y según sus médicos, con la edad mental de una niña de 6 años. Otro especialista, el Dr. Vladimir Nagorno, señaló que había que tener en cuenta que nunca se comportará como una persona completamente normal y añadió que “sólo será capaz de vivir bajo la supervisión de una institución mental”.


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